23 de agosto de 2014
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En aras de que menores de edad no acompañados no emigren a Estados Unidos, el gobierno de Honduras “blindó” sus fronteras: policías de élite, armados y entrenados por Estados Unidos, detienen a menores de edad que huyen de la pobreza y de la violencia que asola su país. Paradójicamente, la operación fue bautizada como “rescate de ángeles”. Eso sí, la frontera de esa nación se abre para autobuses procedentes de México cargados de niños deportados por el Instituto Nacional de Migración.

 

OMOA, HONDURAS (Proceso).- El autobús está detenido al borde de la carretera, a las puertas de un zoológico selvático. Una policía coteja en una computadora los antecedentes penales de los pasajeros, quienes esperan abajo del vehículo. Lo hombres permanecen en una fila. Las mujeres y sus hijos, en otra.

Los agentes cuestionan a madres y niños sobre su destino, revisan maletas, escrutan tatuajes que les parecen llamativos. El trámite dura menos de 20 minutos. El autobús sigue su paso rumbo a la frontera con Guatemala.

De cuclillas sobre la tierra y molesto, un adolescente garífuna alto, flacucho, de 16 años, habla por teléfono con su mamá. Es uno de los detenidos. Llevaba un cuchillo pero no lo detienen por eso, sino porque es menor de edad e intentaba salir solo de su país.

“Que soy menor de edad, que no puedo seguir pa’lante. Me gustaría seguir. Ya había pasado sin problema”, explica con desgana después de que entrega el celular prestado a un policía. “Pasé cuando tenía 15 años, llegué hasta Ciudad Victoria (Tamaulipas), nos secuestraron, (nos dijeron) que cada uno teníamos que pagar 5 mil dólares a los de El Golfo hasta que llegó la Marina a rescatarnos, y ahora que soy más grande no me dejan pasar”.

Alega que iba a reunirse con un tío que vive cerca de Coatzacoalcos. Que por pobreza abandonó la escuela. Que ningún taller mecánico le da empleo. Que en la calle está agarrando vicios. Que fuma. Ninguna razón sirve. Será trasladado a un albergue temporal en San Pedro Sula, a 57 kilómetros, hasta que alguno de sus padres lo recoja.

Se sumará a una estadística. Será otro “ángel rescatado”. Un logro más de la operación Rescate de Ángeles, que lleva a cabo la policía de élite, entrenada, equipada y financiada por la embajada estadunidense. El objetivo de este programa es cortar el paso a menores de 21 años que estén a punto de cruzar a Guatemala si no están acompañados por uno de sus padres, no llevan pasaporte y una carta notariada de autorización del viaje firmada por el otro progenitor.

(Fragmento del reportaje que se publica en la revista Proceso 1973, ya en circulación)

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