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A continuación les presentamos el reporte de la fotógrafa y activista, Gaba Cortés, quien junto con un grupo de colaboradores, han instalado un campamento en la fronteriza Tijuana, donde atienden a los migrantes que han sido deportados de la unión americana.
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De Nacho Martínez & sus amigos.
La plaza se empezó a llenar poco a poco, tenían días ahí ignorando el frío y la lluvia, se empezaron a formar campamentos improvisados. Al llegar al lugar, la gente nos empezó a vitorear pero conservaron la calma, minutos más tarde, llegó Miguel Vera con sus percusiones, luego llegaron las hermanas Luisa Toledo y Estela Toledo, Lourdes Lizardi Lopez nos informó los detalles técnicos, el sonido sería insuficiente para tanta gente, las luces apenas iluminarían el escenario y el ocaso oscurecía la plaza. Empezamos con los preparativos mientras los guardias de seguridad apartaban al público, los reporteros empezaron con su trabajo, la noticia llegaría a todo el mundo, Cristian Mariche se acercó sigiloso para que nadie notara su retraso, se abrió el telón y empezamos a cantar, el público nos miraba incrédulo, las canciones eran nuevas para ellos, algún aficionado logro posicionarse al centro para empezar a bailar, fue retirado por los guardias, otro aficionado intentó acercarse y cayó al suelo, también fue retirado, cantamos un buen rato y el público no dejaba de gritar y pedir otra, empezamos a cantar canciones más rítmicas, otro aficionado pidió cantar una canción con nosotros, estaba emocionado, le hicimos recordar a su familia que estaba lejos, los reporteros seguían tomando fotos y videos, nos sentimos como los grandes, las luces se apagaron quedando en penumbra, solo los pequeños focos de mis partituras quedaban encendidas sin dejar de cantar, dando al ambiente un velo de misterio, se encendieron de las luces y la gente gritaba de nuevo, querían más, emocionados aplaudían, gritaban, agradecían, vivieron momentos muy intensos. Algunos estaban sin comer, sin dormir, sin bañarse, pasando frío, sin saber de su familia, habían sido ignorados, humillados, solo querían una mejor vida para ellos y sus familias, querían trabajar, eran hombres y mujeres de bien, fueron robados, golpeados, engañados y finalmente DEPORTADOS, ahí estaban, algunos tenían 3 meses, otros no recordaban siquiera quienes eran o de dónde venían, alguien les llevaba cobijas, comida, agua, nosotros les llevamos música, alegría, esperanza en momentos de tensión y ellos nos hicieron sentir verdaderos artistas.

 

 

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