El talento juvenil, la disciplina académica y las ganas de triunfar no reconocen fronteras ni necesitan un estatus migratorio para florecer. Cada año escolar, aproximadamente 100,000 jóvenes indocumentados egresan de preparatorias (high schools) en Estados Unidos con el sueño de convertirse en médicos, ingenieros, maestros o empresarios. Aunque la ley federal les restringe el acceso a fondos FAFSA, existe una robusta red de oportunidades que hace posible costear una carrera universitaria.

“Cuando me dijeron que no tenía papeles para pedir préstamos federales sentí que mi esfuerzo no valía nada. Pero encontré una beca privada que cubrió el 100% de mi colegiatura. Hoy tengo mi título en enfermería y sirvo a mi comunidad.”
— Andrea V., Becaria graduada de TheDream.US / Texas
In-State Tuition: El derecho a pagar colegiatura como residente local
Más de una veintena de estados —incluidos California, Texas, Nueva York, Illinois, Colorado y Washington— cuentan con legislaciones (como la AB 540 o el Dream Act estatal) que permiten a los estudiantes que cursaron al menos dos o tres años en secundarias locales pagar la misma tarifa reducida de colegiatura que un residente nacido en el estado, reduciendo el costo hasta en un 70% comparado con la tarifa internacional.
Becas privadas y recursos sin requisito de seguro social
Organizaciones filantrópicas como TheDream.US, Golden Door Scholars y la Hispanic Scholarship Fund otorgan anualmente millones de dólares en becas no reembolsables abiertas explícitamente a estudiantes con o sin DACA. Asimismo, cada vez más colegios comunitarios (Community Colleges) ofrecen programas técnicos de dos años con certificación directa para incorporarse con éxito al mercado laboral.