En el Libramiento Sur de Tapachula, en el predio de la colonia Los Naranjos, las filas comienzan a formarse mucho antes de que despunte el alba. Cientos de hombres, mujeres con bebés en brazos y niños pequeños aguardan frente a las rejas del **Centro Multiservicios (CMS)**, la moderna instalación inaugurada para canalizar los trámites de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) y las agencias de Naciones Unidas.
“Nuestro plan original era llegar a los Estados Unidos, pero cuando vimos que cerraron las fronteras y cancelaron las aplicaciones, comprendimos que nuestro destino es México. Solo pedimos un papel legal para trabajar y que nuestros hijos vayan a la escuela.”
— Yesenia Rivas, solicitante de refugio procedente de San Pedro Sula
Tiempos de espera que rebasan los tres meses
A pesar de contar con una infraestructura más amplia y módulos integrados para ACNUR, la COMAR y el Servicio Nacional de Empleo, la demanda de protección internacional ha desbordado cualquier proyección. En la práctica cotidiana de 2026, una persona solicitante debe esperar entre dos y cuatro meses únicamente para obtener la fecha de su primera entrevista formal y el registro dactilar.
Durante ese prolongado periodo de espera administrativa, la ley mexicana ampara a los solicitantes otorgándoles una **constancia oficial** y una **CURP temporal**. Este documento se ha convertido en el bien más preciado en las calles chiapanecas, ya que impide su deportación y les permite acceder a los servicios públicos de salud y a empleos temporales en el sector comercial y de servicios.
La labor de ACNUR y la alerta contra gestores falsos
La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), mediante sus canales de difusión como el portal informativo *»El Jaguar»*, despliega un esfuerzo constante de asesoría para evitar que las familias caigan en manos de redes de estafadores que cobran miles de pesos prometiendo supuestos adelantos de citas que no existen.
El trámite de asilo en México es totalmente **gratuito, confidencial y personal**. Con el endurecimiento de la frontera norte, México ha dejado de ser definitivamente un país de paso para consolidarse como el destino final de refugio para decenas de miles de latinoamericanos que reconstruyen su porvenir desde el sur.