México ya no es únicamente un país de paso: se está convirtiendo en el destino final. Ante la dificultad casi infranqueable para cruzar la frontera hacia Estados Unidos y las esperas de años en los procesos de asilo, decenas de miles de migrantes de Venezuela, Haití, Honduras, Cuba y Colombia han decidido construir su vida en territorio mexicano.
La transformación urbana y laboral
Ciudades como Monterrey, Guadalajara, Ciudad de México, Puebla y la franja fronteriza norte registran una creciente integración de población extranjera en sectores clave como la manufactura, los servicios, la construcción y el comercio. Esta presencia ha comenzado a revitalizar mercados locales y a diversificar el tejido social de comunidades enteras.
“Muchos salimos soñando con Estados Unidos, pero en México encontramos paz, empleo y un lugar donde nuestros hijos pueden ir a la escuela sin miedo a una redada nocturna.”
— Testimonio en Albergue de la Ciudad de México
El reto urgente: desahogar la burocracia de COMAR
A pesar de las oportunidades, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) enfrenta un rezago histórico en la resolución de expedientes. Facilitar permisos de trabajo y el Registro Federal de Contribuyentes (RFC) es indispensable para que esta fuerza productiva se incorpore plenamente a la economía formal y con seguridad social garantizada.