Por Federico Campbell Peña
En asamblea y ante un fuerte acoso policial, africanos fundaron en Tapachula Chiapas, el Colectivo Sin Fronteras “Thomas Sankara” en honor al rebelde burkinabé, al presidente de Burkina Faso asesinado por los servicios secretos de Francia en 1987. En su corto periodo de gobierno, de 83 a 87, Sankara, quien tocaba el bajo en un grupo de rock, presidió un gobierno revolucionario en el antiguo Alto Volta. Le cambió la bandera, el himno y el nombre al país sin salida al mar. A la tierra dividida por el colonialismo en la Conferencia de Berlin en el siglo XIX. “Burkina Faso” significa en lengua local, “tierra de hombres dignos”.
Es precisamente la dignidad la que los africanos, haitianos y demás migrantes manifiestan a diario, en Tapachula, donde el INAMI y las policías mexicanas, inclusive la Guardia Nazional, les impiden el libre tránsito, violando al Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Se han manifestado con pancartas en Italiano, como sus hermanos en la isla de Lampedusa, a pesar del fascista vicepremier italiano Matteo Salvini.
Ante la ausencia cada vez más notoria del padre Alejandro Solalinde, y de otros activistas, el Colectivo Sin Fronteras “Thomas Sankara” invitó a la congresista somali estadounidense Ilhan Omar (D-MI) a visitar cuanto antes Tapachula, para que constate de primera vista, la situación imperante. La invitación fue hecha a su oficina en Washington DC el 27 de agosto. Se hizo extensiva a los congresistas afroamericanos Elijah Cummings (D-MA) y Barbara Lee (D-CA). Además, a la académica ex Black Panther Angela Davis, al actor Harry Belafonte y al reverendo y luchador por los derechos civiles, Jesse Jackson.
La respuesta está en el viento.
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