Con el argumento de combatir el tráfico de personas, el canciller Marcelo Ebrard anunció que las medidas de control migratorio, de­rivadas del reciente acuerdo con Estados Unidos, llegaron para quedarse.

Por lo pronto informó que ha concluido, como se tenía previsto, el despliegue (de 6 mil elementos) de la Guardia Nacional, así como el inicio de la cooperación económica con América Central.

Ante el presidente Andrés Manuel López Obrador, dijo que no habrá tolerancia contra los grupos delincuenciales que lucran con la movilidad de personas, y admitió que hay colusión no sólo de agentes del Instituto Nacional de Migración, sino de otros servidores públicos e incluso de empresas de transporte.

Acerca de si los operativos para impedir que los migrantes avancen continuarán más allá de los 90 días del plan emergente acordado, respondió que México “ya no será país de tránsito anónimo, en manos del tráfico de personas.

“La actual ley mexicana dice que las personas que están en nuestro territorio deben registrarse […]. Tiene que haber una regulación, en primer lugar, para proteger a las personas. No queremos otro San Fernando”, señaló.

En Palacio Nacional, durante la presentación de avances del Plan de Desarrollo para la Migración, con base en el cual México cumplirá los acuerdos firmados el 7 de junio pasado, Ebrard defendió la decisión tomada (aceptar la exigencia de Estados Unidos de reducir en máximo tres meses el flujo migratorio) antes de iniciar una desventajosa guerra comercial.

Si bien admitió que los aranceles de hasta 25 por ciento que pretendía cobrar el gobierno de Donald Trump transgredían los acuerdos de libre comercio, dijo que acudir a instancias internacionales representa un litigio largo, insoportable para el país, al grado de llevarlo a una crisis, como la de 1995.

No quiere decir que ya ganamos, pero el otro camino que teníamos es muy distante, expuso.

En este pacto se aceptó también el envío de solicitantes de asilo para que esperen aquí la respuesta estadunidense a esas peticiones.

De enero a la fecha, indicó el secretario de Relaciones Exteriores, México ha recibido a 14 mil centroamericanos, por tres puntos fronterizos.

Destacó las gestiones internacionales que realiza con 17 agencias de las Naciones Unidas, y también con Estados Unidos, como parte de los compromisos asumidos este mes.

Mencionó la perspectiva de apoyo de la Unión Europea y de otras 19 naciones. México invertirá 100 millones de dólares en Centroamérica.

En cuanto al combate a las bandas de tráfico de personas y los elementos que permiten su expansión, indicó: Sí sabemos que hay gente en diferentes dependencias o instancias que están metidas en el tráfico.

Anunció que se llevarán a proceso a los presuntos responsables de este delito y se extiende la investigación a propietarios de vehículos, incluso más caros como Suburban, en un negocio ilegal, vinculado a la migración, que significa ganancias por 5 mil millones de pesos al año.

Ese tráfico no se puede negar, es un hecho. Es la violación más grande a los derechos humanos que puede haber y ocurre en nuestro territorio, dijo.

Este delito, precisó, se origina en los países centroamericanos donde se contratan estos servicios y luego en México ya tienen que tener socios, que son los dueños de los tráileres o de autobuses, domicilios, puntos de recambio. O sea, hay toda una red en México, claro que sí.

Entonces, subrayó, (el combate al tráfico de personas) llegó para quedarse, no es una política que va a durar unas semanas.

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