epn-hillary-clintonHillary Clinton no viene a México. El motivo, visto por los analistas es: los errores cometidos desde la Presidencia de la República que convirtieron al país en una parada más en el proceso electoral de Estados Unidos. Sin embargo, el daño ya está hecho.

Ayer, la candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos declinó la invitación del gobierno mexicano para reunirse con el mandatario mexicano, como lo hizo Donald Trump. Al ser cuestionada en una entrevista con ABC News sobre si viajaría a México antes de la elección del 8 de noviembre, Clinton respondió simplemente “no”. Posteriormente, su equipo de campaña confirmó la decisión.

El rechazo a reunirse con el presidente Peña Nieto era ya una cuestión de tiempo, dicen los analistas, quienes sostienen que esto respondió a un “error de planeación” del gobierno mexicano.

“Era de esperarse, no es para nada sorpresiva la decisión de Hillary Clinton”, destaca el embajador mexicano emérito Andrés Rozental.

“El error de Peña Nieto y su equipo fue no asegurarse que ambos aceptarían la invitación, y eso hacía parecer que Clinton no era el objetivo principal del gobierno mexicano. Ésa fue su equivocación y hace ver mal a la Presidencia y al presidente”, señala Gustavo López Montiel, profesor de Ciencia Política en el campus Ciudad de México del Tec de Monterrey.

“Que Hillary Clinton haya declinado la invitación de Peña Nieto es una mala señal, pero ya esperada. Es la confirmación de que la relación diplomática entrará en un impasse”, señala el internacionalista y economista independiente Carlos Brown.

En ese sentido, agrega, el gobierno mexicano debió manejar con más cuidado la situación y mejorar las condiciones en que se realizó la invitación.

Sin embargo, “que no venga Hillary ya no causa más daño” pues éste ya estaba hecho desde que se aceptó la reunión con Trump en Los Pinos, debido a que el candidato republicano es una figura que genera una gran aversión entre los mexicanos, apunta Alejandro Schtulmann, presidente y líder de investigación en Emerging Markets Political Risk Analysis (EMPRA).

Asimismo, el analista de riesgo político destaca que “hubiera sido bueno para el gobierno que viniera Hillary Clinton”, ya que hubiera impactado diferente en el ánimo de los mexicanos, quienes habrían mostrado su apoyo a la demócrata en lugar de su repudio, como sucedió con Trump.

Sin embargo, “ya no hay forma de salir bien librado”, asegura López Montiel, debido a que todo salió mal desde la primera visita. El equipo que asesoró a Peña Nieto, añade, se equivocó en ubicar los objetivos, definir la estrategia y hasta en la evaluación de los escenarios; “además de que el mandatario mostró una posición sumisa y permitió que Trump lo utilizara en su campaña”.

“El lenguaje no verbal de Obama hacia Peña en la cumbre del G20 es otra confirmación. Hillary consideró que la visita de Trump fue un incidente diplomático. Ella fue secretaria de Estado y conoce perfectamente la terminología, hay tensión diplomática para con el gobierno”, precisa Carlos Brown.

Por el contrario, Jaime Zabludovsky, presidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), considera que “no hay ninguna afectación en que (Clinton) no haya aceptado la invitación del presidente Enrique Peña Nieto”, ya que la demócrata, agrega, fue clara al decir que su agenda no se lo permite.

“Que Hillary haya decidido no venir a México, son decisiones personales, tiene una agenda que es bastante ocupada. Ella encontró que venir al país no va ayudar a su campaña electoral. No creo que tenga impacto en absoluto”, indica Herminio Blanco, asociado del Comexi.

Si bien Rozental señala que el rechazo de Hillary fue una “consecuencia lógica y extensiva a la visita de Trump”, no afecta la sustancia de la relación bilateral y ya “habrá oportunidad para que el presidente (Peña Nieto) puede entablar comunicación con Clinton antes o después de la elección (en caso de ganar la elección)”.

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