La narcoviolencia que se vive en el territorio nacional ya trasciende fronteras: Mexicanos en el Exilio es la organización que palpita como una denuncia recurrente desde los Estados Unidos. Y encontró en el texano, Carlos Spector, a su abogado de cabecera.

Todo empezó, recuerda, cuando su esposa Sandra y él encabezaron la lucha legal para obtener el asilo político para víctimas de las guerrillas en Centroamérica.

Su despacho amplió su cartera cuando algunos migrantes los buscaron para impulsar los amparos a sus deportaciones.

Y así, a costa de tanto pelear contra el sistema legal norteamericano, llegó el primer caso de asilo político para un mexicano, en 1991. Se trataba de un político panista. Ernesto Poblano Ojinaga que no sólo fue el primero en derrotar al PRI en una elección en el norte del país, sino que al desafiar al sistema tuvo que huir por la persecución que se inició en su contra.

Otro caso más, que marcó su vida, admite el abogado, fue el de un militar mexicano.

Eran los años de la guerrilla Zapatista en Chiapas.

Justo en 1994, Jesús Valles, un capitán del Ejército que había sido destacado en la selva chiapaneca recibió la orden de asesinar a todos los indígenas que fueran detenidos por participar en el levantamiento armado.

El militar se negó a cumplir la orden y tuvo que huir del país. El bufete de abogados lo representó en Estados Unidos y obtuvo el asilo. Con el tiempo, la vida del militar, que parecía dar un vuelco, terminó por llevarlo hasta las filas del ejército norteamericano donde ahora está “irónicamente” cumpliendo su vocación.

Han pasado casi 30 años desde que iniciaron su carrera profesional y su activismo social.

Y nunca, admite el abogado, imaginó que los siguientes casos que debería representar fueran los de vecinos, paisanos de su abuela.

Marisela Escobedo fue una de sus primeras representadas. “Ella cometió el pecado mortal de denunciar a los cárteles de Zacatecas, eso bastó para que la empezaran a perseguir, argumentaban que les estaba calentando la plaza.

Pero la historia de Marisela sólo anticipaba lo que estaba por descubrir.

Hoy son 73 familias que tuvieron que huir de México, dejándolo todo, víctimas de la violencia, de la persecución. “Es terrible saber que todas estas personas tienen un familiar que ha sufrido por la guerra contra la delincuencia, algunos incluso, a manos de los propios policías o del ejército.

AUTOEXILIO…

Desde El Paso, hasta Chicago, pasando por Austin y San Antonio, los mexicanos han buscado refugio en el anonimato, en el esconderse y voltear la página de su propia nacionalidad.

Algunas personas huyeron solas, pero hay algunas familias, como los Porras de Villa Ahumada, que tuvieron que dejar su vida todos, 22 en total.

Villa Ahumada, cuenta el abogado, -con un agobio que descubre cuánto le conmueve lo que han vivido las familias-, era un pueblo famoso por sus asaderos. Cuando uno pasaba por ahí, necesariamente debía detenerse.

Pero la violencia se enraizó a tal grado que ahora son familias, tras familias, las que deben dejarlo todo, negocios, trabajo, escuela, salirse sin un centavo, porque las extorsiones, la intimidación termina por obligarlos a preferir salvar la vida, aunque se queden sin nada.

“Lo que estamos viviendo es tan terrible… Cada mes digo que ya lo he visto todo y que no hay nada que me sorprenda; sin embargo, siempre hay algo peor, más doloroso”.

Tan sólo hace unos días, en Todos Santos, fue difícil para cada uno, por casos como el de Saúl Reyes, que a pesar de que sus familiares que permanecen en Chihuahua fueron asesinados, no puede siquiera ir a verlos y dejarles una flor, una veladora en el panteón, porque hasta ahí llegó el odio.

Las tumbas fueron  destruidas en Guadalupe.

A sus 58 años de edad, el abogado reconoce que la vida de un exiliado no es sencilla, porque no se trata sólo de huir de tu país, además se trata de llegar a la nada.

Pero ahora que lucha contra el cáncer valora lo que las familias de mexicanos en el exilio han logrado.

“Cuando te matan a toda tu familia o te obligan a huir y esconderte, estás solo en un país ajeno, con un idioma distinto y con el paso del tiempo logras adaptarte y hasta tienes un trabajo, eso habla de la valentía de estas personas”.

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