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Toluca • El Albergue del Hermano Migrante San José Huehuetoca, en el Estado de México, cerró temporalmente sus puertas al no existir condiciones de seguridad para su operación, informó el padre Pedro Pantoja Arreola, encargado de Belén, Casa del Migrante en Coahuila.

El prelado destacó que ante la violencia que pone en riesgo la vida de los voluntarios y los migrantes, “se tomó esta decisión hasta que tanto en el albergue como en el municipio de Huehuetoca haya una intervención real del estado”.

Al leer un comunicado del Movimiento Migrante Mesoamericano, el religioso denunció que en ese lugar “bandas del crimen organizado se encuentran operando de manera impune, extorsionando y controlando el paso de los migrantes”.

Antes de la entrega del reconocimiento Ponciano Arriaga al sacerdote Alejandro Solalinde, el padre Pantoja Arreola refirió que el pasado 4 de noviembre presuntos integrantes de la Mara, “se enfrentaron dentro del albergue propiciando una situación de extrema tensión e inseguridad”.

Recordó que tras el cierre de la casa del Migrante San Juan Diego en Lechería y la apertura de la carpa temporal en Tultitlán y el Comedor San José en Huehuetoca, este último ha sido sujeto de agresiones, disparos contra el inmueble y agresiones directas contra voluntarios.

Sostuvo que estas circunstancias, a pesar de estar documentadas y denunciadas, no existe ninguna resolución sobre estos hechos.

Indicó que desde principios de octubre del 2012 se solicitó al gobierno municipal mayor presencia de la policía en las inmediaciones del albergue, pues se detectó un grupo de tratantes de personas ligadas a la delincuencia organizada.

Sin embargo, y a pesar de existir también la solicitud de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CDHDM) de mayores rondines policiacos en la zona, esto “no se ha presentado”.

“Este vacío de autoridad propició que, con el tiempo, este grupo delincuencial se posicionara no sólo en las inmediaciones del albergue sino en otros puntos del municipio en donde actualmente operan de manera impune y con total libertad de acción”, expuso.

El sacerdote explicó que también ha ocurrido actos intimidatorios, como la entrada al inmueble de un grupo armado que se hizo pasar por Policías Federales sin serlo, además de agresiones directas a voluntarios del albergue por integrantes de pandillas locales.

Demandó la intervención del gobierno estatal contra los grupos que se han asentado en las inmediaciones de las vías del tren y en todos los espacios que ocupan los migrantes, donde se han incrementado los abusos, extorsiones, secuestros y trata de personas.

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