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Criminalizar la compasión: El asedio judicial contra Annunciation House y los albergues de fe en la frontera

La ofensiva de la Fiscalía de Texas que busca clausurar la histórica red de albergues católicos en El Paso acusándola de "alojamiento ilegal" abre un peligroso precedente sobre la criminalización de la asistencia humanitaria y la libertad religiosa.

Durante casi cinco décadas, las puertas de **Annunciation House** en El Paso, Texas, han permanecido abiertas para ofrecer una cama caliente, un plato de comida y consuelo a los desamparados. Por sus comedores comunitarios han pasado cientos de miles de refugiados, familias con niños pequeños y madres lactantes canalizadas formalmente por las propias autoridades federales tras ser procesadas en la frontera.

“Si alimentar al hambriento y dar posada al peregrino es considerado un delito en Texas, entonces lo que se está juzgando en los tribunales no es a nuestra organización, sino al Evangelio y a la humanidad misma.”

— Rubén García, fundador y director de Annunciation House

La ofensiva de la Fiscalía texana y el litigio de ‘Quo Warranto’

La tranquilidad de esta red humanitaria se vio brutalmente amenazada cuando la Fiscalía General de Texas, bajo la dirección de Ken Paxton, emitió requerimientos judiciales perentorios exigiendo la entrega inmediata de todos los registros de los huéspedes, acusando a la institución de operar como una supuesta «casa de seguridad» y de facilitar el tráfico de personas.

La intención explícita de la fiscalía estatal es revocar la personería jurídica de Annunciation House mediante un procedimiento de quo warranto, lo que obligaría al cierre definitivo de sus albergues. Aunque un juez de distrito calificó la maniobra como un acto de acoso político violatorio de la Constitución, un fallo posterior de la Suprema Corte de Texas remitió el litigio a tribunales inferiores, prolongando la zozobra legal.

Un frente común de fe y derechos civiles

La arremetida no se limita a El Paso: forma parte de un patrón sistemático contra organizaciones no gubernamentales y pastorales que brindan auxilio a migrantes en la frontera sur. En respuesta, obispos católicos, pastores de diversas confesiones y organizaciones civiles de derechos humanos han cerrado filas en torno a Rubén García, advirtiendo sobre el gravísimo riesgo de sentar un precedente donde la compasión y el ejercicio de la fe sean tipificados como conspiración criminal.

A pesar de las auditorías y las amenazas de clausura forzada, Annunciation House mantiene sus cocinas encendidas y sus brigadas de voluntarios activas, encarnando la dignidad inquebrantable de la acogida frente al asedio del poder estatal.

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