PERFUME Y PLURALIDAD: CUANDO LAS MUJERES SE ORGANIZAN

POR ROBERTO GUILLEN

…y se cumplió la profecía de un periodista de la calle:

Las lágrimas de una madre que desesperadamente busca a su hijo desaparecido, tarde que temprano termina por manchar la solapa del poder. Me da gusto ver a la señora Leticia Hidalgo integrando el proyecto de la mujer que se organiza más allá de las diferencias y consigue ubicar en su justa dimensión a los hombres en el poder:

Rodrigo Medina me inspira lástima. Pobre, no da una. Ni la ecovía le salió bien. Pero, francamente, conectó un jomeron en el juego de la insensibilidad política al ordenar que se citara a declarar en la Procuraduría al director general de la Canaco, Darío Treviño Muguerza, porque éste dijo –lo cual es rigurosamente cierto— que las extorsiones van en aumento. Nuestro Babe Ruth de la insuficiencia alega, en su defensa, que en lo que va de abril sólo se ha presentado una denuncia por cobro de piso y todo eso. Vaya candidez: naturalmente que nadie va a acusar a los malandros: no es prudencia, es miedo. Sabemos que el gobierno no nos va a proteger: al contrario, los judiciales nos van a entregar a los sicarios. La reacción de Medina no asombra ni sorprende: el muchacho que cobra como gobernador logró unir en su contra a toda la sociedad. Se supone que el inexperto ejecutivo “gobierna” tomado de la mano de los ipecos. Finalmente, es uno de ellos. Y ahora, qué sigue: ¿nos van a convocar al palacio de justicia (je je) a todos los que criticamos el desmadre medinista? Ozú: la cola llegará a la Antártida hugoldelrioiii@hotmail.com

 

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Las lágrimas de la señora Hidalgo reproducen el Yo Acuso de Rosario Ibarra de Piedra. Son las lágrimas  y la esperanza de la sociedad civil que han desterrado el temor y ahora surgen como un nuevo sol para denunciar la misma interrogante de la politóloga Denisse Dreser : ¿Qué institucionalidad puede surgir a partir de una cloaca abierta? ( En alusión conocido narco expediente del diputado Beltrones?

Es decir, nos encontramos ante un sistema podrido que no debiera estar gobernando. Que descansa en la ignorancia y en la miseria de sus gobernados.

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Las lágrimas de la señora Hidalgo espejean con la denuncia de la periodista Carmen Aristegui: ¿Qué institucionalidad puede surgir desde un partido que usa sus oficinas como un lupanar?

Cuando las mujeres se organizan, màs allà de sus diferencias, se descubren como las principales víctimas de un poder que las instrumenta, para seguirlas negando: como le comenté en una ocasión a Marìa Elena Chapa, la Directora del Instituto Estatal de la Mujer, si el estado es quien posibilita la agresión contra las mujeres, entonces lo que debe hacer este instituto es cuestionar las fallidas políticas del estado.

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Las lagrimas de la señora Hidalgo nos revela que la partidocracia termina convirtiéndose en una dulce trampa donde te dan bien de comer, te dan tus tickets para que presumas tus pictures en el facebook y también tu sonrisa fancy; pero nada de salir a la calle con esos activistas revoltosos y encabronados porque una vez más el monaguillo de la rapacidad les ha aumentado la tarifa del camión. Tal como lo hace Rocío Montalvo y un grupo de jóvenes activistas que integran Unete Pueblo: Rocío Montalvo nos revela que el activista es la chispa de la transformación social. La he visto en acción tomando las oficinas de la Agencia Estatal del Transporte: ¿Dónde están los acomodaticios de la partidocracia? ¿Dónde están los padrotes de la demagogia? ¿Dónde están las barbies de la retórica?

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Las lágrimas de la señora Hidalgo invocan el activismo político del Maquío: como bien lo dijo el esteta Mauricio Fernández, el 99% de la humanidad nada de muertito. Afortunadamente es Tatiana Clouthier quien se niega a obedecer los rituales de la cleptocracia: el que se mueve no sale en la foto.

Tatiana personifica el ciudadano-revólver que se niega a padecer la mexicana vida mosqueda por los barones de la cleptocracia. La lucha por la dignidad humana es la mejor inversión donde puede apostar la sensibilidad humana. Tal vez el día que les caiga el 20 a las finas estampas  sampetrinas, veremos en el Chic Magazine o en el Sierra Madre, algún reportaje de lo que publica la revista Gatopardo o un buen artículo de Juan Villoro, tal vez…

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Las lágrimas de la señora Hidalgo se han convertido en un ritual para convocar a las magnolias de acero. Que es preciso dinamizar el debate por la sociedad: lo mismo la vemos en la tele con el arquitecto Benavides, como en la radio, en el congreso, en las redes sociales, en algún café y en la calle: Ciertamente Liliana Flores Benavides es la madre del activismo social  en Monterrey. Intentó abandonar su trinchera, pero la trinchera  fue tras sus pasos. Y es que el sentido de la indignación es un perfume que le brota por los poros de la piel. El discurso y la coherencia política de Liliana nos dice que la partidocracia está integrada por un círculo de genuflexos esperando la señal del inversionista político que los ha encuerdado. Así, mientras Liliana reta a la partidocracia para legislar sobre la revocación de mandato, el actual dirigente del PRI se entretiene perorando de la cosa política, como si se tratara del departamento de salchichonería de una soriana. Mientras Liliana ha puesto el dedo en la llaga de ese desastre llamado Rodrigo Medina, el exquisito priista no lo toca ni con el pétalo de una rosa de Chopin.

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Entre los dulces atracos del photoshp y los paraísos artificiales de la virtualidad, permanecen las lágrimas de la señora Hidalgo…algo así como la textura de un manifiesto sin tiempo. El tribunal de la vida con su cántico de Nunca te rindas. El tribunal de la vida que ya vislumbró las ruinas de quienes hoy ostentan un poder que descansa en los hombros de la miseria humana.

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La postal de las mujeres que se organizan se complementa con la señora Cristina Sada, quien después de su incursión en los juegos electorales de la partidocracia, escribió su libro Perfume y Pólvora, donde narra su decepción por las izquierda partidista, pero no así su decisión de continuar en la lucha por un México más igualitario.

Así concluye la última página  de su libro:

La campaña y este libro son tan sólo un copo de nieve. Te necesito a ti lector porque tal vez eres el anterior o el siguiente. Necesitamos una avalancha de copos de nieve. Necesitamos no perder la esperanza:

 

Continúa haciendo aquello en lo que crees. No te detengas simplemente porque no ves que el hacerlo cambie nada. Confía en que cuando eres generoso, cuando ves que se hace justicia, o cuando haces que cualquier persona de este mundo sea más feliz, o cualquier lugar de la tierra más hermoso, estas contribuyendo a la paz.

“Dime cuánto pesa un copo de nieve”, preguntó un gorrión a una paloma silvestre.

“Nada de nada”, fue la respuesta.

“En este caso he de contarte una historia”, dijo el gorrión.

“Me había sentado en la rama de un abeto, muy cerca del tronco, cuando empezó a nevar. Como no tenía nada mejor que hacer, me dediqué a contar los copos de nieve que iban cayendo sobre los brotes y agujas de aquella rama. Conté tres millones 741 mil 952. Cuando el copo número tres millones, 741 mil 953 se posó sobre la tama – nada de nada, como dices – la rama se desgajó.

Tras contar esto, el gorrión se alejó volando.

La paloma, que era desde los tiempos de Noe, una autoridad en la materia, pensó en el cuento un rato y, finalmente se dijo a sí misma:

“Quizá falte soalmente la voz de una persona para que la paz venga al mundo”.

Kurt Kauter

A tale for all seasons

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Y cuando despertó, las lágrimas de la señora Hidalgo seguían ahí…

 

 

 

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