La ciudad de Monterrey, se ha caracterizado en el imaginario colectivo de México, como la ciudad pujante y de desarrollo por excelencia del norte del país. Esta fama, impactó no sólo a aquellos que durante principios del siglo XX buscaron mudar su residencia a esta ciudad buscando una mejor calidad de vida. Actualmente, Monterrey es, aunque desestimado como tal, un punto geográfico que cobra cada vez más importancia en el flujo migratorio irregular de personas que buscan llegar a la frontera con Estados Unidos. La capital del Estado de Nuevo León y su zona metropolitana, se convierten, de acuerdo a los testimonios recabados en Casa Nicolás, como el destino “trampolín”, al que llegan los migrantes indocumentados antes de “subir” a la frontera en Tamaulipas o Coahuila, e intentar cruzar el Río Bravo. Aquél discurso y las condiciones propicias para prosperar económicamente, los atraen y hacen de la ciudad un punto atractivo para los migrantes, quienes reconocen que aquí “hay mucho trabajo” y en muchos casos, incluso perciben a la ciudad como un posible destino final en su tránsito por México.
Al llegar hasta este punto, los migrantes traen consigo historias de dolor y de injusticia, pero también de tenacidad y de solidaridad. Su tránsito por México es lamentablemente una pesadilla puesto que el Estado mexicano no se ha comprometido a salvaguardar la integridad de la población que habita el territorio, ya sea nacional o extranjera. El enfoque de control de fronteras y de poblaciones que caracteriza a la política migratoria de México, provoca que quienes -como los centroamericanos- se internan en México en tránsito hacia otro país, tengan que hacerlo de manera irregular y clandestina. Por carecer de documentos, los extranjeros en tránsito viajan internándose por lugares muy riesgosos, sin que tengan el menor recurso para defenderse de las extorsiones, del robo, del secuestro y de todo tipo de abusos, los cuales se les infligen a lo largo de todo el territorio nacional. La situación empeora cuando estos agravios a su integridad física y moral se hacen bajo el cobijo de las autoridades del Estado mexicano o por la deliberada omisión de sus responsabilidades a pesar de las denuncias y de los registros que de ello existen.
En este informe, hablamos de centroamericanos particularmente, ya que éstos representan entre el 92 y el 95%2 de la población migrante indocumentada que ingresa a nuestro país de manera irregular y transita por él hacia la frontera con Estados Unidos. En
consecuencia, el grueso de la población migrante en tránsito por esta zona noreste y la atendida en Casa Nicolás proviene de Centro América.
En los últimos 4 años en que Casa Nicolás ha brindado asistencia humanitaria a través del albergue a los migrantes, hemos identificado que el desconocimiento y la falta de interés por comprender el fenómeno migratorio de los centroamericanos en su paso por la ciudad, son las principales causas de su vulnerabilidad.
Casa Nicolás comprendió que además de la importante labor humanitaria, la tarea debe ahora estar encaminada a la visibilización del migrante, a diseminar información sobre las causas de su salida, sobre las condiciones del viaje por México y sobre las adversidades a las que se enfrentan, no sólo en la frontera sur, o sobre “La Bestia”, o frente al crimen organizado o a las autoridades corruptas, sino también aquí en la ciudad, porque también somos parte de la violencia social que los rodea. ¿Quiénes vienen? ¿Cuántos vienen? ¿De dónde vienen? ¿Por dónde vienen? ¿En qué condiciones arriban? ¿Qué necesita el migrante? ¿A qué se enfrentan en la ciudad? ¿Cuáles son sus historias? ¿Cuál es el recibimiento de la población? ¿Cuál es la respuesta de las autoridades ante esto? ¿Qué hacemos desde Nuevo León para incidir en la protección de los derechos de los migrantes?
Este informe tiene como objetivo atender esa tarea. Éste, será el primero de los muchos trabajos e investigaciones que sean necesarios para concienciar acerca de la situación de los migrantes internacionales indocumentados en tránsito por la ZMM3 y sobre la necesidad de salvaguardar los derechos de estas personas. Queremos difundir el hecho de que los derechos fundamentales de las personas deben ser entendidos y por ende protegidos y garantizados bajo la premisa de la sola condición humana, tal como el término lo señala, y por consiguiente condenar que se replieguen bajo la restricción de la ciudadanía, o de una identidad jurídica y así se fomenten discursos xenofóbicos que discriminen al diferente, al que –supuestamente- no pertenece.
Todo migrante, desplazado, refugiado, apátrida, posee en sí misma o sí mismo el criterio básico y fundamental para la adquisición de derechos: su condición humana.
Estos principios son los que mueven a Casa Nicolás a adentrarse en esta labor y buscar posicionar el tema ante la opinión pública de nuestro estado, analizando y cuestionando desde una perspectiva de respeto y garantía de los derechos humanos a la política migratoria y el quehacer gubernamental en la materia.

Centro América es una región golpeada por torbellinos políticos, sociales y naturales que hasta ahora han impedido que la población pueda desarrollar sus capacidades y lograr una calidad de vida propicia. Es lamentable que la violencia y el sufrimiento de la que buscan escapar los migrantes centroamericanos se reproduzca en México; aun así, ellos van a seguir viniendo.
Conocer las características y el volumen del flujo irregular de centroamericanos por la zona metropolitana de Monterrey no es una tarea que arrojará datos precisos. Sin embargo sí podemos aproximarnos a esta realidad a partir de diversas fuentes de información, como las arrojadas por las autoridades migratorias, las investigaciones realizadas desde la academia y el sector de las organizaciones civiles, así como también, del testimonio directo de nuestros compañeros y compañeras migrantes y de los actores sociales de la ciudad involucrados en el tema.
Para crear este informe, se recurrió a la entrevista y la investigación documental como principales métodos de recopilación de información. Si bien apreciamos la importancia de los datos para revelar tendencias y el esquema general en que se desarrolla la dinámica migratoria, el enfoque de este informe prioriza la experiencia vivencial y el testimonio para dar luz a los datos y profundidad y contenido a los temas que aquí se van a desarrollar.

La recopilación de datos significó visitas de campo en los municipios de Monterrey, Guadalupe, Escobedo, San Nicolás de los Garza y García, Nuevo León, municipios que sirven al paso del tren que proviene de la Cd. de México y se dirige a Nuevo Laredo, y que es el medio principal que utilizan los migrantes para llegar a Nuevo León. La intervención en estos lugares implicó además identificar a los actores sociales que participan directa o indirectamente de las vicisitudes de los migrantes en tránsito por Nuevo León.

Mil quinientos migrantes pasaron por Casa Nicolás en 2011 doblando así el registro que se tuvo en 2010. La cifra la consideramos una representación parcial, si tomamos en cuenta que no contempla a aquellos que se hospedaron en la Casa del Forastero Santa Marta, a quienes que no conocen que pueden llegar a estas casas o a los migrantes que no desean hacerlo por los motivos que sean. Los testimonios recabados en el día a día de Casa Nicolás, demuestran que independientemente de las cifras, las condiciones del tránsito siguen sin mejorar y los peligros a los que se enfrentan los migrantes prevalecen. Como prueba más significativa de esta terrible situación, fue el secuestro de tres migrantes hondureños a las puertas de Casa Nicolás el 3 de julio del presente año. La denuncia interpuesta para investigar el hecho y demandar la presentación con vida de Carlos Alfredo Álvarez Méndez de 17 años, Jesús Olmos García Mondragón de 20 y Moisés Javier Carrasco Moncada de 29 años, hasta el momento no ha arrojado resultados satisfactorios.
La experiencia que nos deja el intercambio cercano con nuestros compañeros y compañeras centroamericanos es que, trágicamente, el derecho humano que significa migrar se convierte ahora en un factor de vida o muerte. Una experiencia que debiera significar el crecimiento personal y la oportunidad de mejorar condiciones de vida, se convierte, en México, en un factor que potencializa la muerte, la deshumanización y la violencia.
A través del proceso que significó esta investigación, identificamos que el problema de la falta de atención sobre el tema, se debe, además de lo ya señalado, a la incompleta integración y coordinación de los esfuerzos que ya existen en la ciudad para defender al migrante extranjero. Este informe, en tanto que primer paso, se suma a este esfuerzo y convida a la sociedad civil a sumarse al mismo, ya que sin la intervención de ésta la protección y el fortalecimiento de la dignidad humana, de nacionales y no nacionales no será posible.

(INFORMACION TOMADA DEL PRIMER INFORME QUE RINDE LA CASA NICOLAS, SOBRE LA DINAMICA DE MIGRACION CENTROAMERICANA INDOCUMENTADA EN LA ZONA METROPOLITANA DE MONTERREY)

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