ROBERTO GUILLEN
Nunca pensé encontrármela en Zacatecas. Que agradable sorpresa ver a la señora que se cambió de nombre. Que delicia ver a dama del nombre raro – Madam de Tempestades. Madam pugilista de tiempo completo. Madam de la suave Patria -. Qué satisfacción tan grandiosa ver a una Mujer en el Día Internacional de los Migrantes arengando a sus connacionales a tomar el Poder en la Potencia del Tio Sam. Era un público donde predominaba un tapiz de sombreros, una feria de mexicanos, huérfanos de un liderazgo que se les ha negado por generaciones. Mexicanos desilusionados por una fauna de políticos rateros que nunca se han interesado por el desarrollo político, económico y social de las comunidades migrantes. No se que piensen los morenistas de esta señora, pero en Zacatecas la presenciamos como una Adelita que lleva bien puesta la camisa de la Cuarta Transformación. La Polevnsky no se anda por las ramas. Ella va por el Poder, más allá de sí misma. Si de Salinas decían que era un animal político, de la señora Polevnsky bien podemos decir que de pronto se transfigura en un diamante cuyos destellos buscan penetrar en la psique de los agachados sombrerudos. Busca sacudir e infundirle una mística que vaya más allá de una poderosa mano de obra que pone a funcionar los campos agrícolas de los gringos:
“Cómo es posible que la comunidad de los cubanos, apenas conformada por unas 500 mil personas, tengan mas espacio de poder en los Estados Unidos, y que sea una comunidad tan respetada y tan influyente, pues porque están organizados. ¿Y nosotros, que somos millones? Pues tenemos que organizarnos, tenemos que conquistar esos espacios de Poder. Compañeros, yo los convoco a tomar el Poder en los Estados Unidos”.
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Te amé en Zacatecas, Madam…

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