familias-se-reunen-fronteraPor primera vez, más de 100 familias de migrantes pudieron convivir durante tres minutos, sin una malla o muro de por medio, en el límite fronterizo entre México y Estados Unidos.

Con el lema “Abrazos, no muros”, el Instituto Fronterizo Esperanza organizó este reencuentro de personas procedentes no sólo de Ciudad Juárez, sino de diversos municipios de Chihuahua, así como de la Ciudad de México y de otros estados del sur del País.

Del lado de Estados Unidos, se congregaron de El Paso y Las Cruces, además de otras ciudades de Texas y Nuevo México.

“Es un evento inédito, histórico, para nuestra comunidad, jamás en la historia se ha podido tener este encuentro, este abrazo entre familias”, indicó Dylan Corbett, director ejecutivo del Instituto Fronterizo Esperanza.

Comentó que, con este encuentro, la organización pone en el centro el valor de la familia.

“Hoy en los Estados Unidos, en plena campaña presidencial, se está promoviendo una cultura de división, racismo, de odio, de xenofobia, que está instrumentalizando nuestra frontera como lugar de división”, lamentó Corbett.

“No a la militarización de la frontera, no a la división de las familias, estamos aquí para exigir al Gobierno (de Estados Unidos) un paro a la deportación, a las deportaciones y a la separación de las familias”.

En el caso de Yesenia, quien reside en el suroriente de Ciudad Juárez, tiene contacto con su madre, quien trabaja en un restaurante, a través de redes sociales y vía telefónica.

“Pero un abrazo de tu mamá después de muchos años no es lo mismo”, dice Yesenia, quien durante el encuentro llevó a su hija de seis años para que conociera a su abuela, que sólo la había visto en fotografías.

Además de su hija, Yesenia acudió con su esposo, su abuelo y su hermano, mientras que su madre llegó hasta el Río Bravo con una hermana, sobrinas y otro hijo.

A lo largo del Río se escuchaba el llanto de las familias, tanto por reencontrarse como por volver a separarse. También se escuchaban expresiones de ánimo de un lado y otro mientras esperaban su turno para bajar al afluente.

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