mujeres-migrantes-trabajoHace años que las mujeres de Chapulhuacán, Hidalgo, miran con frustración la prosperidad de sus paisanos varones. “Sus casas se levantan grandes, con tabiques, mientras muchas no tienen ni para darles de comer a sus hijos”, describe Adareli Ponce, una lugareña que es parte de una movilización contra la discriminación de género en el trabajo temporal al exterior.

Porque ganas de trabajar y prosperar no les falta a ellas, pero el único camino sólido en esta región del centro de México es la migración con contrato hacia Estados Unidos o Canadá donde podrían hacerse de hasta 12 dólares la hora si no fuera porque los reclutadores y empleadores le dan siempre preferencia a los hombres con el silencio de los respectivos gobiernos.

“No somos el sexo débil, somos personas que queremos trabajar”, destaca con preocupación frente al problema social que enfrentan. “En el pueblo hay muchas madres solteras que tienen niños y los niños están creciendo con carencias por este problema”.

El problema tiene cifras alarmantes, según denunciaron en conferencia de prensa el Centro de los Derechos de los Migrantes (CDM), una organización con sede en México y EEUU y el sindicato UFCW de Canadá al presentar dos Comunicaciones Públicas simultáneas para denunciar violaciones a los principios del Acuerdo de Cooperación Laboral para América del Norte.

Las quejas señalan que Estados Unidos y Canadá “han fallado a su obligación de defender el principio de no discriminación en el empleo y vigilar la aplicación de sus propias leyes laborales.

De acuerdo con las cifras presentadas por Shane Crary, del CDM: del total de visas H2A (agrícolas) sólo el 4% fueron para mujeres cuando el total de este género trabajando allá es del 28%; para las visas H2B, sólo alcanzan el 12%.

En el caso del Programa para Trabajadores Agrícolas Temporales México-Canadá, Andrea Gálvez, de la UFCW, documentó con base en cifras oficiales que del total de nuevos incorporados en 2014,1,688 fueron hombres y sólo 65 mujeres; un año después, 614 varones ingresaron y sólo 30 mujeres.

“Cuando se pregunta a los gobiernos cuánto ganan los hombres y mujeres te dicen que exactamente lo mismo, pero esto no es verdad porque a ellas les dan menos horas en los centros de trabajo y esto impacta en cuánto ganan”, precisa Galvez.

De acuerdo con los cálculos basados en cifras oficiales las trabajadoras mujeres que van a Canadá ganan 66% menos.

Esta situación empuja a muchas mujeres a caer en redes de contratistas que las engañan con la promesa de que en otros lugares sí pueden acomodarlas.

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