redadasfamiliasLa Casa Blanca defendió la nueva ola de redadas migratorias para repatriar a menores y padres centroamericanos con órdenes de deportación y sostuvo que busca enviar un mensaje para que otras familias eviten el viaje hacia Estados Unidos.

“Esto debe enviar una señal muy clara a quien contemple eso, que es falsa la idea pedaleada por los traficantes de personas de que pueden traer a niño a los Estados Unidos y que éste puede permanecer aquí”, señaló el portavoz presidencial Josh Earnest.

El Departamento de Seguridad Interna (DHS) planea llevar a cabo las redadas a familias centroamericanas en el mes de mayo y junio, una continuación de los polémicos operativos realizados en el mes de enero en estados como Texas, Carolina del Norte y Georgia.

Aunque Earnest sostuvo que la administración Obama mantiene el compromiso de garantizar el “debido proceso” legal para los inmigrantes, la decisión del DHS ha sido duramente criticada por los aspirantes demócrata Hillary Clinton y Bernie Sanders, así como decenas de legisladores demócratas.

Activistas migratorios se han quejado que las familias centroamericanas no tienen con frecuencia acceso a representación legal adecuada a fin de plantear la posibilidad de ser aceptados como refugiados o asilados.

“Existe un compromiso con el debido proceso, pero también existe un debido proceso con hacer cumplir la ley”, respondió Earnest.

La Casa Blanca señaló que el DHS evitará por lo menos realizar las deportaciones en “sitios sensitivos” como escuelas o iglesias, y reiteró que la prioridad es deportar del país a aquellas personas sobre las que ya existe una orden de deportación.

Apenas este martes más de un centenar de inmigrantes y activistas protestaron frente a la Casa Blanca para pedir al presidente Obama un alto a las redadas y aprobación de un programa de protección temporal contra las deportaciones.

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