El 80 por ciento de las personas que deciden cruzar la frontera norte para buscar oportunidades laborales en Estados Unidos están en riesgo de ser extorsionadas, secuestradas, agredidas, violadas, asesinadas o de extraviarse y morir por el clima extremoso, además de sufrir picaduras de animales.

Según información proporcionada por el presidente de la asociación de migrantes Club Valle Serdán, Juan Navarro Rodríguez, además de la problemática en el cruce fronterizo existe una sobreoferta de la mano de obra.

Declaró que se ha desatado una serie de políticas migratorias estrictas, mediante las que se deporta a un estimado del 90 por ciento de personas que son detenidas por faltas o delitos menores, como tirar basura, pasarse un alto o cruzar la calle lejos del paso peatonal: “creemos que estamos en nuestro pueblo y cualquiera se mete en problemas fácilmente”.

Radicado desde hace 20 años en Nueva York, el también migrante expuso que el principal problema que ha incrementado es el de la extorsión, pues aseguró que los migrantes son engañados cuanto tratan de cruzar la frontera: “los transportan y les hacen creer que ya están del otro lado para que su familia pague la pasada, cuando lo hacen los dejan ir pero siguen estando en México”, lo que implica la pérdida de un aproximado de 3 mil dólares por persona.

Navarro Rodríguez destacó que eso ocurre en el mejor de los casos, ya que muchas veces los connacionales son abandonados en el desierto y las mujeres sufren violaciones. Precisó que los abusos se dan del lado mexicano, donde están involucradas autoridades, así como empleados de negocios como hoteles que se dedican a pasar información a extorsionadores para que vayan por los huéspedes.

“Es muy complicado que alguien cruce la frontera, ya existen aviones a control remoto que ubican a las personas, pueden caminar horas, pero al final los van a detener”, explicó.
Asimismo, aseveró que el aspecto laboral aún no se ha logrado estabilizar, pues la sobre oferta ha propiciado una reducción en las percepciones por culpa de los que aceptan trabajar por menos dinero, por esto los mexicanos radicados en Estados Unidos ya no mandan dinero para que sus familiares intenten cruzar, pues “la familia antes pagaba, ahora ya no se está en las condiciones de hacerlo”.

El también empresario citó que los migrantes han tenido que desarrollar estrategias para alcanzar el sueño americano, como la de apuntar números telefónicos en sus pantalones, además de esconder cierta cantidad de dinero en la ropa interior, “de entrada ya saben que los van a robar y que es un filtro que deben cruzar”, por ello sugirió que quienes intenten cruzar la frontera lo piensen dos veces.

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